La fábrica de alas

textos

El genio

Escrito por fagondo 12-03-2011 en General. Comentarios (0)

"Del salón en el ángulo oscuro,

de su dueña tal vez olvidada,

silenciosa y cubierta de polvo,

veíase el arpa…

 ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,

como el pájaro duerme en las ramas,

esperando la mano de nieve

que sabe arrancarlas!

¡Ay!,pensé; ¡cuántas veces el genio

así duerme en el fondo del alma,

y una voz como Lázaro espera

que le diga «Levántate y anda»! “

Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas y leyendas

Proactividad

Escrito por fagondo 02-03-2011 en General. Comentarios (0)

El hombre puede desprenderse de su derredor, desentenderse de él, y meterse dentro de sí, atender a su propia intimidad, ocuparse de sí mismo y no a lo otro. El hombre tiene la facultad de ensimismarse. El hombre tiene esta maravillosa facultad de libertarse transitoriamente de ser esclavizado por las cosas, de tener dónde meterse, dónde estar, salirse del mundo que es total exterioridad, el absoluto fuera y hallar un dentro, en sí mismo. Lo propio del hombre es la interioridad: la capacidad de ser sí mismo en el mundo de su más profunda intimidad, donde desaparecen los que sólo pueden torturar el cuerpo y tienen que dejar intacta la dignidad egrega de la víctima. Este es el margen, grande o pequeño, que hace posible la proactividad.

Orlando Sandoval. Personas autorrealizadas ¿Quiénes son?

La brecha

Escrito por fagondo 02-03-2011 en General. Comentarios (0)

"Un día-recuerda Frankl- desnudo y solo en una pequeña habitación, del campo de aniquilación de Auschwitz empezó a tomar conciencia de lo que denominó la “libertad última”. Esa libertad que sus carceleros nazis no podían quitarle.

Ellos podían controlar todo su ambiente, hacer lo que quisieran con su cuerpo. Para esto lo habían internado: para aniquilarlo. Para humillarlo, para terminar con él. Pero su identidad básica quedaba intacta.

En ese instante, como un súbito resplandor, se le abrió un descubrimiento que habría de cambiar su vida y su historia, en el campo de la aniquilación, tanto como después, al haber sobrevivido:

Entre el estímulo y la respuesta, existe una brecha. Sobre el soporte de esa brecha, el ser humano tiene la libertad interior de elegir. En el empleo de este espacio está la clave de nuestro crecimiento y nuestra felicidad. Este es el privilegio humano de la autoconciencia, el refugio de su “ensimismamiento”.

Si nuestras vidas están en función de las condiciones que nos rodean, ello se debe a que elegimos otorgar a esas condiciones el poder de controlarnos, por nuestra decisión consciente o por nuestra omisión."

Orlando Sandoval. Personas autorrealizadas ¿Cómo son?

Fuerzas de la naturaleza

Escrito por fagondo 04-02-2011 en General. Comentarios (0)

"El mundo humano interior se parece en mucho al mundo natural exterior. Somos parte de todo el ciclo de fuerzas cósmicas. Tenemos mareas altas y mareas bajas. Somos tan volátiles como los volcanes y explotamos sin previo aviso. Nos levantamos y regocijamos con la dorada energía del sol. Celebramos en luna nueva y luna llena. Bailamos al ritmo de la brisa y cantamos a las estrellas a medianoche. Anhelamos alcanzar las cimas de las montañas y hacer lo imposible. Meditamos ante la tranquilidad de los lagos y sus misteriosos secretos. Amamos a la manera del trueno en la tormenta. Derramamos lágrimas al igual que la lluvia. La belleza que nos rodea invade la profundidad de nuestras almas e inspira nuestra creación. Escribimos. Pintamos. Esculpimos. Y tocamos música para celebrar nuestra alegría de vivir. Cuando la tierra tiembla se estremece, se quema, se inunda. Cuando el viento gira y se contorsiona, nos ponemos de rodillas ante nuestros dioses y entendemos cuán pequeños somos ante las fuerzas de la naturaleza."

 

Farhana Khan Matthies

Inmigración

Escrito por fagondo 14-11-2010 en General. Comentarios (0)

"Que tire la primera piedra quien nunca haya tenido manchas de emigración en su árbol genealógico... Así como en la fábula del lobo malo que acusaba al inocente cordero de enturbiar el agua del arroyo de donde ambos bebían, si tú no emigraste, emigró tu padre, y si tu padre no necesitó mudar de sitio fue porque tu abuelo, antes, no tuvo otro remedio que ir, cargando la vida sobre la espalda, en busca de la comida que su propia tierra le negaba. Muchos portugueses (¿y cuántos españoles?) murieron ahogados en el río Bidasoa cuando, noche oscura, intentaban alcanzar a nado la otra orilla, donde se decía que el paraíso de Francia comenzaba. Centenas de millares de portugueses (¿y cuántos españoles?) tuvieron que adentrarse en la llamada culta y civilizada Europa de allá de los Pirineos, en condiciones de trabajo infame y salarios indignos. Los que consiguieron soportar las violencias de siempre y las nuevas privaciones, los supervivientes, desorientados en medio de sociedades que los despreciaban y humillaban, perdidos en idiomas que no podían entender, fueron poco a poco construyendo, con renuncias y sacrificios casi heroicos, moneda a moneda, céntimo a céntimo, el futuro de sus descendientes. Algunos de esos hombres, algunas de esas mujeres no pudieron ni quisieron perder la memoria del tiempo en que padecieron todos los vejámenes del trabajo mal pagado y todas las amarguras del aislamiento social. Gracias sinceras les sean dadas por haber sido capaces de preservar el respeto que debían a su pasado. Otros muchos, la mayoría, cortaron los puentes que los unían a aquellas horas sombrías, se avergonzaron de haber sido ignorantes, pobres, a veces miserables, se comportaron como si la vida decente, para ellos, sólo hubiera comenzado verdaderamente y por fin el día felicísimo en que pudieron comprar su propio automóvil. Esos son los que estarán siempre dispuestos a tratar con idéntica crueldad e idéntico desprecio a los emigrantes que atraviesan ese otro Bidasoa más largo y más hondo que es el Estrecho de Gibraltar, donde los ahogados abundan y sirven de pasto a los peces, si la marea y el viento no prefirieron empujarlos a la playa, hasta que la guardia civil aparezca y se los lleve. A los supervivientes de los nuevos naufragios, a los que pusieron pie en tierra y no fueron expulsados, les espera el eterno calvario de la explotación, de la intolerancia, del racismo, del odio a la piel, de la sospecha, del envilecimiento moral. Aquel que antes fue explotado y perdió la memoria de haberlo sido, acabará explotando a otro. Aquel que antes fue despreciado y finge haberlo olvidado, refinará su propia capacidad de despreciar. Aquel a quien ayer humillaron, humillará hoy con más rencor. Y helos aquí, todos juntos, tirándole piedras a quien llega hasta esta orilla del Bidasoa, como si ellos nunca hubieran emigrado, o los padres, o los abuelos, como si nunca hubieran sufrido de hambre y desesperación, de angustia y de miedo. En verdad, en verdad os digo, hay ciertas maneras de ser feliz que son simplemente odiosas."

José Saramago. De la Inmigración en el Estrecho de Gibraltar