La fábrica de alas

Lujos y comodidades

Escrito por fagondo 24-08-2009 en General. Comentarios (0)

"La mayoría de los lujos y muchas de las llamadas comodidades de la vida, no sólo no son indispensables, sino que resultan verdaderos obstáculos para la elevación de la humanidad."

Henry David Thoreau

El lobo estepario

Escrito por fagondo 24-08-2009 en General. Comentarios (0)

"... a nuestro lobo estepario le ocurría, como a todos los seres mixtos, que, en cuanto a su sentimiento, vivía naturalmente unas veces como lobo, otras como hombre; pero que cuando era lobo, el hombre en su interior estaba siempre en acecho, observando, enjuiciando y criticando, y en las épocas que era hombre, hacía el lobo otro tanto. Por ejemplo, cuando Harry en su calidad de hombre tenía un bello pensamiento, o experimentaba una sensación noble y delicada, o ejecutaba una de las llamabas buenas acciones, entonces el lobo que llevaba dentro enseñaba los dientes, se reía y le mostraba con sangriento sarcasmo cuán ridícula le resultaba toda esta distinguida farsa a un lobo de la estepa, a un lobo que en su corazón tenía perfecta conciencia de lo que le sentaba bien, que era trotar solitario por las estepas, beber a ratos sangre o cazar una loba, y desde el punto de vista del lobo toda acción humana tenía entonces que resultar horriblemente cómica y absurda, estúpida y vana. Pero exactamente lo mismo ocurría cuando Harry se sentía lobo y obraba como tal, cuando le enseñaba los dientes a los demás, cuando respiraba odio y enemistad terribles hacia todos los hombres y sus maneras y costumbres mentidas y desnaturalizadas. Entonces era cuando se ponía en acecho en él precisamente la parte de hombre que llevaba, lo llamaba animal y bestia, y le echaba a perder y le corrompía toda la satisfacción en su esencia de lobo, simple, salvaje y llena de salud.

 

Así estaban las cosas con el lobo estepario, y es fácil imaginarse que Harry no llevaba precisamente una vida agradable y venturosa. Pero con esto no se quiere decir que fuera desgraciado en una medida singularísima (aunque a él mismo así le pareciese, como todo hombre cree que los sufrimientos que le han tocado en suerte son los mayores del mundo). Esto no debiera decirse de ninguna persona. Quien no lleva dentro un lobo, no tiene por eso que ser feliz tampoco. Y hasta la vida más desgraciada tiene también sus horas luminosas y sus pequeñas flores de ventura entre la arena y el peñascal. Y esto ocurría también al lobo estepario. Por lo general, era muy desgraciado, eso no puede negarse, y también podía hacer desgraciados a otros, especialmente si los amaba y ellos a él. Pues todos los que le tomaban cariño no veían nunca en él más que uno de los dos lados. Algunos le querían como hombre distinguido, inteligente y original y se quedaban aterrados y defraudados cuando de pronto descubrían en él al lobo. Y esto era irremediable, pues Harry quería, como todo individuo, ser amado en su totalidad y no podía, por lo mismo, principalmente ante aquellos cuyo afecto le importaba mucho, esconder al lobo y repudiarlo. Pero también había otros que precisamente amaban en él al lobo, precisamente a lo espontáneo, salvaje, indómito, peligroso y violento, y a éstos, a su vez, les producía luego extraordinaria decepción y pena que de pronto el fiero y perverso lobo fuera además un hombre, tuviera dentro de sí afanes de bondad y de dulzura y quisiera además escuchar a Mozart, leer versos y tener ideales de humanidad. Singularmente éstos eran, por lo general, los más decepcionados e irritados, y de este modo llevaba el lobo estepario su propia duplicidad y discordia interna también a todas las existencias extrañas con las que se ponía en contacto."

Herman Hesses. El lobo estepario

Humanidad

Escrito por fagondo 18-08-2009 en General. Comentarios (0)

Humanidad…. Durante mucho tiempo, te busqué entre las gentes. Quería retratar tu alma con precisión absoluta…

Pero al conocerte, supe que tu rostro era etéreo.

 

Mas pude sentirte…

 

Te sentí entre los desesperados,

siendo reconquista de su fortaleza…

y entre los sin voz,

siendo orador inagotable…

 

Te sentí entre los autómatas exánimes,

siendo brío vigoroso…

y entre los que dejaron de confiar,

siendo insignia de su nueva fe …

 

Te sentí entre los relegados,  

siendo garante valeroso…

y entre los perdidos,

siendo lucero incandescente…

 

Te sentí entre los indecisos,

siendo camino decisivo…

y entre los pusilánimes,

siendo vivaz vendaval vivificante.

 

fagondo

Ser uno mismo

Escrito por fagondo 17-08-2009 en General. Comentarios (0)

Había una vez un país donde todos,durante muchos años, se habían acostumbrado a usar muletas para andar. Desde su más tierna infancia, todos los niños eran enseñados debidamente a usar sus muletas para no caerse, a cuidarlas, a reforzarlas conforme iban creciendo, a barnizarlas para que el barro y la lluvia no las estropeasen. Pero un buen día,un sujeto inconformista empezó a pensar si sería posible prescindir de taladitamento. En cuanto expuso su idea, los ancianos del lugar, sus padres y maestros, sus amigos, todos le llamaron loco: pero, ¿a quién habrá salido este muchacho?; ¿no ves que, sin muletas, te caerás irremediablemente?; ¿cómo se te puede ocurrir semejante estupidez?

 

 Pero nuestro hombre seguía planteándose la cuestión. Se le acercó un anciano y le dijo:¿cómo puedes ir encontra de toda nuestra tradición?. Durante años y años, todos hemos andado perfectamente con esta ayuda. Te sientes más seguro y tienes que hacer menos esfuerzo con las piernas: es un gran invento. Además, ¿cómo vas a despreciar nuestras bibliotecas donde se concreta todo el saber de nuestros mayores sobre la construcción, uso y mantenimiento de la muleta? ¿Cómo vas a ignorar nuestros museos donde se admiran ejemplares egregios, usados por nuestros próceres, nuestros sabios y mentores?.

 Se le acercó después su padre y le dijo: mira, niño, me están cansando tus originales excentricidades. Estás creando problemas en la familia. Si tu bisabuelo, tu abuelo y tu padre han usado muletas, tú tienes que usarlas porque eso es lo correcto.

 

 Pero nuestro hombre seguía dándole vueltas a la idea, hasta que un día se decidió a ponerla en práctica. Al principio, como le habían advertido, se cayó repetidamente. Los músculos de sus piernas estaban atrofiados. Pero, poco a poco, fue adquiriendo seguridad y, a los pocos días, corría por los caminos, saltaba las cercas de los sembrados y montaba a caballo por las praderas”.

 Nuestro hombre del cuento había llegado a ser él mismo.

 

Cuento hindú

El hombre de las manos atadas

Escrito por fagondo 17-08-2009 en General. Comentarios (0)

Érase una vez un hombre como todos los demás. Un hombre normal. Tenía cualidades positivas y negativas. No era diferente.

Una vez llamaron repentinamente a su puerta. Cuando salió,se encontró con sus amigos. Eras varios y habían venido juntos.

Sus amigos le ataron las manos. Después le dijeron que eramejor así: que así, con las manos atadas, no podría hacer nada malo (se olvidaronde decirle que tampoco podría hacer nada bueno).


Y se fueron, dejando un guardián a la puerta para quenadie pudiera desatarle.

Al principio se desesperó y trató de romper las ligaduras.Cuando se convenció de lo inútil de sus esfuerzos, intentó, poco a poco,acomodarse a la nueva situación. Poco a poco, consiguió valerse para seguirsubsistiendo con las manos atadas. Inicialmente, le costaba hasta quitarse loszapatos. Hubo un día en que consiguió liar y encender un cigarrillo. Y empezó aolvidarse de que antes tenía las manos libres...

Pasaron muchos años. El hombre llegó a acostumbrarse a susmanos atadas. Mientras tanto, su guardián le comunicaba, día tras día, las cosasmalas que hacían en el exterior los hombres con las manos libres (se le olvidabadecirle las cosas buenas que hacían en el exterior los hombres con las manos libres).

Siguieron pasando los años. El hombre llegó aacostumbrarse a sus manos atadas. Y, cuando su guardián le señalaba que,gracias a aquella noche en que entraron a atarle, él, el hombre de las manosatadas, no podía hacer nada malo (no le señalaba que tampoco podía hacer nadabueno), el hombre comenzó a creer que era mejor vivir con las manos atadas...Además, ¡estaba tan acostumbrado a las ligaduras!

Pasaron muchos, muchísimos años... Un día, sus amigossorprendieron al guardián, entraron en la casa y rompieron las ligaduras queataban las manos del hombre.

- Ya eres libre - le dijeron.

Pero habían llegado demasiado tarde. Las manos del hombreestaban totalmente atrofiadas.

Bertolt Brecht