La fábrica de alas

Cuando te invada la desesperación

Cuando te invada la desesperación…

Cuando lamentes haber nacido en este mundo…

Cuando no exista más en ti sentimiento alguno de esperanza…

Cuando sientas que tu naturaleza, que tu esencia, está sumida en un profundo sueño…

Cuando desees encerrarte para siempre entre cuatro paredes y no salir jamás…

Cuando quieras quitarte la vida…

¡Recuerda aquel día en que los hombres conseguimos volar!

¡Recuerda aquel día en que levantamos catedrales!

¡Recuerda aquel día en que compusimos óperas!

¡Recuerda aquel día en que curamos enfermedades que creíamos incurables!

¡Recuerda aquel día en que dotamos a las máquinas de inteligencia!

Recuerda aquel día en que pudimos alcanzar lo inalcanzable…

Cuando ya nadie confiaba, cuando ya nadie luchaba…

Recuerda aquel día…

¡Porque alguien sí luchó!

¡Porque alguien sí confió!

¡A pesar de que el resto ya no lo hacía!

Y pon tu fe, pon tu corazón, en la estela de aquel hombre,

pues en él se encuentra el espíritu de la humanidad.

¡Contágiate de su fuerza y vive!,

¡Vive, hermano mío!

Porque te necesitamos para seguir alzando nuestra bandera

en pro de las proezas imposibles.

fagondo

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